Al margen de la ya comentada inestabilidad de los banquillos ingleses de un tiempo a esta parte, el pasado 1 de enero vino a poner de relieve otra realidad de este nuevo fútbol inglés: el cese de Enzo Maresca en el Chelsea (primer entrenador en la historia de la Premier League cesado el primer día del año) puso blanco sobre negro que los notables o, incluso, excelentes resultados ya no cotizan, por recientes que éstos sean, y que factores, en cierto modo, extradeportivos y de gestión se están empezando a imponer, en lo referido a la toma de decisiones, a lo que ocurre en el césped.
Por poner un poco de contexto a esta fallida aventura, resulta interesante destacar que, hasta su llegada al Chelsea, Maresca no tenía una dilatada carrera como primer entrenador: apenas unos cuantos partidos en el Parma 2021/22, en una experiencia que puede calificarse de fracaso y una espectacular temporada en Championship con el Leicester 2023/24 al que ascendió a la Premier tras hacerlo campeón. Entre medias y lejos todavía del rol principal, aparte de sus primeras tentativas como entrenador asistente en Ascoli, Sevilla y West Ham, dos etapas diferentes y especialmente relevantes en el Manchester City: la primera, en la campaña 2020/21 como entrenador del equipo sub-23 (su equipo arrasó, siendo campeón y sacando 14 puntos al segundo clasificado en la Premier League 2, tras obtener 2,21 puntos de media por partido) y la segunda como asistente de Pep Guardiola en la campaña 2022/23. Probablemente, la característica de haber recibido, en primera persona, la influencia de la escuela Guardiola fue uno de los motivos por los que el Chelsea decidiera pagar al Leicester una cláusula de rescisión de 10 millones de libras para convertirlo en entrenador de su primer equipo en el verano de 2024.

Pero, pese a firmar cinco años de contrato, hasta 2029, su trayectoria apenas ha durado un año y pocos meses. Los pobres resultados deportivos – en el momento de su cese, el Chelsea marchaba quinto en la Premier, a 17 puntos del líder, Arsenal, y fuera de las plazas que dan acceso a la Champions, con ya 20 jornadas disputadas – parecen haber sido la gota que ha colmado un vaso ya de por sí lleno de encontronazos y tensiones internas con la propiedad del Chelsea: los rumores de que el Manchester City pudiese quererlo como sustituto de Pep Guardiola en caso de que el catalán abandonase el club, sus críticas al departamento médico del club, sus declaraciones sobre la falta de apoyo por parte de la directiva – “han sido las peores 48 horas de mi vida”, llegó a declarar -, su espantada de la rueda de prensa posterior al partido con el Bournemouth el pasado 30 de diciembre, dejando a Willy Caballero frente a los medios de comunicación… Demasiados puntos de fricción o heridas abiertas para mantener una relación sana y de colaboración entre banquillo y propiedad o dirección deportiva.
Lo chocante de esta situación es que todo este tipo de cuestiones no suelen surgir de un día para otro y que, posiblemente, hayan venido cocinándose durante varios meses y hayan explotado ahora. Tal vez, los resultados deportivos de la pasada campaña taparan estas desavenencias: aunque finalizase en la Premier a 15 puntos del Liverpool campeón, Maresca logró clasificar al Chelsea para la Champions y lograr la UEFA Conference League, convirtiéndose así en el primer y único club europeo en tener en sus vitrinas las cinco competiciones actualmente organizadas por la UEFA (UEFA Champions League, UEFA Europa League, UEFA Conference League, Supercopa de Europa y UEFA Youth League). Además, como colofón, se alzó con el título de campeón en el primer Mundial de Clubes de 32 equipos disputado el pasado verano en Estados Unidos, imponiéndose claramente en la final al gran favorito, un PSG que arrasó en 2025 a nivel nacional (Ligue 1, Coupe de France y Trophée des Champions), europeo (UEFA Champions League y Supercopa de Europa) y mundial (Copa Intercontinental de la FIFA). Pero la memoria del fútbol en estos tiempos que corren es escasa y solo importa el HOY.

Y, yendo a lo puramente futbolístico, durante su estancia en Stamford Bridge, Enzo Maresca trató de implementar un fútbol moderno, un fútbol tácticamente innovador y un fútbol vistoso para el aficionado: teniendo como innegociable principio de partida el fútbol de posesión, el italiano aplicó conceptos como considerar al portero como el primer jugador de campo para sacar la pelota desde atrás y atraer la presión rival o el uso del lateral invertido (recurso táctico que consiste en que uno de los laterales, en lugar de incorporarse al ataque por su banda, se incorpore al centro de campo para así generar superioridad en esta zona del campo); consciente de su talento innato, dio a Cole Palmer una libertad absoluta para desplegar su fútbol (su exhibición en la final del Mundial de Clubes es un ejemplo perfecto), concentró mucha gente en mediocampo y situó a dos extremos puros muy abiertos a bandas para fijar a los laterales rivales y generar espacios para el desempeño y la llegada a posiciones de ataque de mediocentros e interiores… si bien es cierto que esta estructura de equipo, con muchos jugadores llegando a posiciones de ataque y el lateral invertido fuera de su posición natural, hizo que el equipo tuviese una cierta fragilidad defensiva (24 goles encajados hasta el momento en Premier, una cifra no exagerada , pero notablemente más pobre que la de Arsenal o Manchester City, con 14 y 19, respectivamente).
¿Y el futuro? Pues, una vez separados sus caminos, tenemos una certeza en el caso del club y una incógnita en el del técnico: mientras el Chelsea ya ha nombrado a Liam Rosenior (ex del Estrasburgo) como reemplazo de Maresca, la próxima ocupación del italiano está aún por definir. ¿Una tercera etapa en el Manchester City, ya como primer entrenador? Sería un reto mayúsculo – como para cualquier técnico – ser el sucesor de Pep Guardiola, pero los rumores, incluso de conversaciones preliminares, están ahí.

Mirando desde la perspectiva del club, responsable de la decisión, solo el tiempo dirá si esta sirve para mejorar la marcha deportiva del equipo y para suavizar la relación entre entrenador y dirección deportiva.
NOTA del AUTOR: Escrito para @VAVELesp, Enzo Maresca: cuando ni siquiera los éxitos recientes sirven – VAVEL España