Griezmann, en una de sus típicas celebraciones (Foto: atleticodemadrid.com)

El adiós de Griezmann, ¿estamos ante una leyenda del club?

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Hace un par de semanas, aprovechando el último parón de selecciones, Antoine Griezmann viajó a Estados Unidos para concretar su fichaje por Orlando City SC y, pocas horas después, el Atlético de Madrid hacía oficial el acuerdo para la salida del delantero francés en el próximo mes de junio.

Se cierra así una época de diez años – divididos en dos etapas de cinco cada una (de 2014 a 2019 y de 2021 a 2026), con el impasse de los dos años en el FC Barcelona – del principito en nuestro club. Una Supercopa de España (2014), una UEFA Europa League (2018) y una Supercopa de Europa (también en 2018) son su bagaje, por el momento, a nivel colectivo… pero sus registros individuales hablan de un futbolista superlativo: máximo goleador histórico del Atlético (211 dianas hasta la fecha), cuarto jugador con más partidos en la historia del club (solo superado por Koke, Adelardo y Oblak), destacadísimo máximo goleador del equipo en Champions (40 goles, a falta de lo que pueda ocurrir de aquí a final de campaña), extranjero con más partidos en la historia de la Liga, superando a Leo Messi, cuarto jugador con más partidos también en la historia de la Liga (solo superado por Zubizarreta, Joaquín y Raúl García)… Números todos ellos que harían estar hablando de una auténtica leyenda.

Pero, llegado este momento del adiós del francés, cabría hacerse una pregunta: ¿es realmente una leyenda para los seguidores del Atlético de Madrid? ¿Qué se necesita para ser una leyenda? Llegado al club rojiblanco en 2014, a un equipo que se acababa de proclamar campeón de Liga y de haber perdido la final de la Champions, Griezmann se había mostrado en la Real Sociedad como un notable extremo que parecía tener mucho margen de mejora; pero Diego Pablo Simeone lo reconvirtió hasta convertirle en un delantero-total, centró su posición, le dio galones, le hizo madurar, hasta convertirlo en el mayor referente del equipo en la última década. Y, con los años, sobre todo en los que ocuparon su segunda etapa en el Atlético de Madrid, fue perdiendo velocidad y llegada a gol – cosas de la edad -; pero fue ganando, casi por días, posicionamiento y entendimiento del juego: ya no marca tanto pero sabe siempre qué necesita el equipo y dónde estar colocado, tiene una visión y comprensión del juego que le hace capaz de salvar dos o tres rivales para descongestionar en juego con pases que parecerían muy sencillos pero que solo están a la altura de los elegidos, por muchos años que tenga, sigue teniendo “más clase que un colegio” y da la sensación de poder estar jugando hasta los 50 años.

Pero llegaron aquellos flirteos con el Barcelona, el famoso documental “La decisión” en 2018, que tuvo en vilo a la parroquia rojiblanca durante varias semanas y, por fin, su marcha definitiva al club catalán en el verano de 2019. Desoyendo los consejos de su mujer (“En Barcelona serás uno más; en el Atleti, leyenda para siempre), Griezmann decidió que “quería comer en la mesa de Messi y Cristiano Ronaldo” y qué mejor sitio para ello que la Ciudad Condal.

Pero la aventura no salió bien, Griezmann nunca encajó en el hábitat azulgrana y volvió al Atlético, con la cabeza gacha, en el verano de 2021 para completar otros cinco años en el Metropolitano. Cierto es que siempre reconoció que “fue un error, que nunca debió irse, que el único sitio donde se había sentido querido de verdad y donde pertenecía era el Atlético de Madrid, que solo podía agachar la cabeza y trabajar para recuperar el favor de la afición …”. Una afición, por cierto, tremendamente crítica y hostil con él en los primeros meses tras su vuelta.

Todo eso es cierto, pero, volviendo a la pregunta sobre si debe ser considerado leyenda del Atlético de Madrid, surge la disyuntiva: ¿Deben pesar más o ser suficientes la trayectoria y los números que aquella fallida espantaba para ser considerado leyenda? Máxime si tenemos en cuenta cómo se produjo esa marcha: al margen del referido documental del año 2018, parece estar comprobado que Griezmann estaba negociando su contrato definitivo con el Barcelona en la víspera del encuentro de vuelta de octavos de final de la Champions League 2018/19, cuando el Atlético se jugaba su clasificación en Turín (perdiendo, por cierto). No parece lo más “bonito” o profesional del mundo.

Y, si transponemos esta situación al mundo de la empresa y de los trabajos de la mayoría de los ciudadanos de a pie, muchos podrán argumentar que es lícito querer mejorar y que las oportunidades vienen cuando vienen. Pues, sí, pero… por mucho que a muchos les pese, el fútbol, para el aficionado, sigue teniendo una gran parte de sentimiento. Y, por ahí, se resquebraja el argumento y se abre de par en par el debate.

¿Cómo jugador? Tal vez, el mejor de la historia del Atlético de Madrid. ¿Leyenda? Tengo mis más serias dudas. Una leyenda no es (o no debería ser) solo números.

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