Se acostumbraba a decir que la Premier era la Liga que daba más confianza a sus entrenadores, que daba más estabilidad en los banquillos, que promovía la ejecución de proyectos a largo plazo por encima de resultados más o menos irregulares durante varios meses o, incluso, años. Motivados por la filosofía de que “para construir un proyecto ganador, había que dar tiempo a su arquitecto”, no era extraño que los entrenadores se mantuviesen tres, cuatro o cinco años en el mismo banquillo, aunque no consiguiesen, al menos al principio, los resultados esperados. Se acostumbraba a decir esto y, de hecho, la fuerza de la costumbre hace que una notable mayoría del aficionado al fútbol siga teniendo la creencia de que esto es así.
Pero, si nos atenemos a los hechos, esta creencia se está revelando como falaz y la Premier se ha convertido en una auténtica “trituradora” de entrenadores. Tal vez sea la entrada en el capital o en la propiedad de los clubes de jeques, multimillonarios y fondos de inversión que buscan la rentabilidad inmediata por encima de cualquier otro beneficio, material o inmaterial, pero los datos están ahí. Y, como muestra, un ejemplo: en la temporada 2022/23, no hace tanto, se alcanzó el récord negativo en la que se refiere a cambios de entrenador, con hasta 14 reemplazos en los banquillos ingleses.
Hablando de lo positivo o lo habitual hasta algunos años, inalcanzables parecen los registros de Arsene Wenger al frente del Arsenal y de sir Alex Ferguson a los mandos del Manchester United (22 y 21 años, respectivamente), pero hay rachas recientes y actuales que parecen ir en contra de esta volatilidad que afecta a los banquillos de la Premier: los casos de Klopp (casi 9 años dirigió al Liverpool), de Pep Guardiola, camino de los 10 años en el Manchester City y de Mikel Arteta, desde mediados de la temporada 2019/20 en el Arsenal.
Y, aunque en los casos de Klopp y Guardiola pueda decirse que unos resultados deportivos excepcionales son la clave de su longevidad en sus respectivos banquillos, el de Mikel Arteta presenta más aristas y podría considerarse la excepción que confirma la regla, al menos, para una parte de la opinión pública: tras la longeva etapa de Wenger y la breve de Unai Emery (un año y medio), Arteta asumió la dirección técnica de los gunners con un objetivo claro, volver a conquistar la Premier. Y, aunque no cabe ninguna duda (los números están ahí) de que el Arsenal ha ido, año a año, mejorando sus prestaciones y clasificación en la Premier, hasta el punto de alzarse con los tres últimos subcampeonatos, sus detractores le acusan de no haberse alzado todavía con el título liguero, pese a la considerable inversión hecha año tras año. Debe también decirse, en descargo de Arteta y del Arsenal, que ha topado con el Manchester City, dominador (casi) absoluto del fútbol inglés en los últimos años y con el imperial Liverpool de Arne Slot la campaña pasada.

Y, poniendo el foco en la temporada actual, 2025/26, no parece que vaya a ser una excepción en lo que se refiere a las permutas en los banquillos y que va a seguir la línea de lo que se ha convertido ya en habitual: cuando apenas estamos iniciando enero, hasta 6 cambios se han producido o se están produciendo ya (Ante Postecoglu por Nuno Espírito Santo y Sean Dyche por el australiano en el Nottingham Forest, el ya citado Nuno Espírito Santo por Graham Potter en el West Ham, Rob Edwards por Vítor Pereira en el Wolverhampton, Liam Rosenior por Enzo Maresca en el Chelsea y un nombre aún por determinar como reemplazo de Ruben Amorim en el Manchester United). Y las circunstancias acontecidas alrededor de alguno de ellos vuelven a reforzar la idea de la inmediatez (y casi, la locura) de la que se parece haberse imbuido el fútbol inglés: El Nottingham Forest, que completó una espectacular campaña 2024/25 – clasificándose en séptima posición, obteniendo plaza europea y ocupando puestos de acceso a Champions durante muchas jornadas -, ha cambiado ya dos veces de entrenador en la actual y el segundo de ellos, Ante Postecoglu, no duró ni 40 días, récord histórico negativo en la historia de la Premier.
Aunque los relevos más impactantes y mediáticos han sido el de Enzo Maresca en el Chelsea y el de Ruben Amorim en el Manchester United, fulminantes ambos; el del italiano, el primer día del año y el del portugués, ayer mismo.
En el caso de los londinenses, aunque actualmente y transcurridas 20 jornadas, se encuentran a 17 puntos del líder, Arsenal, y fuera de las plazas que darían acceso a Champions, no debe caer en el olvido que son los actuales campeones de la UEFA Conference League y del Mundial de Clubes. Aunque se habla de cuestiones extradeportivas (mala relación entre Maresca y el cuerpo médico, rumores que podría ser el reemplazo de Guardiola en el Manchester City si el catalán decidiese abandonar al término de la presente campaña…), no sería de extrañar que los mediocres resultados deportivos en lo que llevamos de temporada 2025/26 hubiesen influido en esta decisión. Y, en otro movimiento que habla a las claras del rumbo que ha tomado el mundo del fútbol, el entrenador que va a reemplazar a Maresca es Liam Rosenior, un preparador sin experiencia alguna en la élite: dos años en el Hull City, en la Championship inglesa, y media temporada (hasta ahora) en el Estrasburgo son su discreto balance como primer entrenador. Eso sí, casualidades de la vida, el Estrasburgo pertenece a BlueCo, el grupo dirigido por Todd Boehly, propietario también del Chelsea; de hecho, ciertos sectores de la afición alsaciana acusan a la propiedad de convertir a su equipo en un satélite, en un equipo de apoyo del Chelsea.

Y en el caso de los mancunianos, también razones extradeportivas parecen ser la gota que ha colmado el vaso de unos resultados poco convincentes de Ruben Amorim en los 13 meses que ha durado en el cargo. Sus declaraciones de hace unos días tras el partido frente al Newcastle diciendo que “necesitaba tiempo y mucho dinero para consolidar su (innegociable) esquema 3-4-3 y que creía no iba a tener ninguno de los dos” y las de ayer diciendo que “había llegado al Manchester United para ser su mánager y no solo su entrenador” han provocado un abismo insalvable entre Amorim y Jason Wilcox, director deportivo, que ha terminado con el portugués fuera del club con un año y medio de contrato por delante.
Y la tempestad puede no acabar aquí porque algunos medios ingleses apuntan a que Arne Slot podría ser cesado antes de final de semana por su irregular trayectoria en esta Premier League tras haber gastado casi 500 millones de Euros en unos fichajes (Isak, Wirtz, Ekitike, Frimpong, Kerkez…) que no han dado, ni muchísimo menos, el rendimiento esperado. Apenas 7 meses después de haber ganado la Premier de forma brillante, el holandés podría verse en pocos días fuera del banquillo red.

Ejemplos manifiestos y palmarios de que algo ha cambiado en un fútbol inglés tan tradicional y respetuoso con las tradiciones. Y, seguramente, no haya cambiado para bien.
Escrito para @VAVELesp antes del nombramiento definitivo de Liam Rosenior: Algo ha cambiado en la Premier – VAVEL España