El pasado 25 de noviembre de 2025, el equipo noruego del Bodo Glimt parecía absolutamente descartado para la clasificación a las rondas eliminatorias de la UEFA Champions League 2025/26: 2 empates (ante Slavia de Praga y Tottenham) y 3 derrotas (ante Galatasaray, Mónaco y Juventus de Turín) en los cinco primeros partidos de la liguilla parecían condenar a los noruegos a despedirse de la competición a las primeras de cambio; de hecho, en ese momento, tenía un 99,7 % de posibilidades de ser eliminado. Sin embargo, con su empate en Dortmund el 10 de diciembre, comenzó un cuento de hadas que parece no tener fin: una victoria por 3 a 1 ante el Manchester City en Noruega y otra frente al Atlético de Madrid en el Metropolitano clasificaron a los de Bodo para la ronda previa de eliminatorias; una ronda previa en la que, contra todo pronóstico, se deshicieron del Inter de Milán (campeón en 2 de las 3 últimas ediciones) por un global de 5 a 2, imponiéndose en ambos partidos. Y el sueño parece no tener fin porque el pasado miércoles pusieron pie y medio en los cuartos de final de la competición, tras vencer por un contundente 3 a 0 en el partido de ida de los octavos al Sporting de Lisboa portugués. Esta racha, cinco victorias consecutivas en esta Champions, al margen de haberles permitido avanzar en la competición hasta niveles que han hecho añicos cualquier pronóstico, le han convertido en (solo) el quinto club no perteneciente a las cinco grandes ligas europeas – Inglaterra, España, Italia, Alemania y Francia – en lograr tal racha en el torneo.
De confirmarse esta clasificación para cuartos de final, el Glimt igualaría el hito del Rosenborg en la temporada 1996/97, recordado como una de las mayores hazañas del fútbol nórdico: clasificados en su grupo, logrando 3 victorias 6 encuentros y dejando fuera al poderoso AC Milan (victoria incluida en San Siro en la última jornada de la liguilla), solo caerían en cuartos de final ante la Juventus de Turín, campeón el año anterior y que sería finalista en esa campaña.
Todo esto, con el inconveniente añadido de que el Bodo Glimt ha disputado todos los encuentros clave de esta trayectoria europea en su pausa entre temporadas locales y en su pretemporada: las ligas noruegas, por obvias razones climatológicas, se juegan de marzo a noviembre y el Glimt jugó su último partido de la pasada temporada el 30 de noviembre de 2025 y apenas comezó la presente el pasado sábado.
Sin embargo, la historia de amor del Glimt con las competiciones europeas no es flor de un día, no es un hecho solo de esta temporada; lo de este año solo está siendo la guinda a un pastel que ya viene cocinándose hace varios años y que ha convertido a este equipo en uno de culto, para muchos aficionados y especialistas: ese 6 a 1 a la Roma de Mourinho en la UEFA Conference League 2021/22 y la clasificación para semifinales de la pasada UEFA Europa League – eliminando a Olympiakos y Lazio en octavos y cuartos de final, respectivamente, y solo cayendo en semifinales ante el Tottenham, futuro campeón -, pusieron los ojos del mundo del fútbol en el equipo del Círculo Polar Ártico.

Ascendidos a la Eliteserien, actual denominación de la primera división noruega, en 2017, son el representante futbolístico de la ciudad de Bodo, una urbe de apenas 53.000 habitantes y cuyo estadio, el Aspmyra Stadium, con capacidad para 8.270 aficionados, se encuentra a 80 km en línea recta del Círculo Polar Ártico. Ha aprovechado y, en cierto modo ha ayudado, al declive del Rosenborg, gran dominador del fútbol noruego en los últimos 30 años, con hasta 13 Ligas consecutivas, para convertirse en el nuevo dominador de la Eliteserien: 4 Ligas y dos subcampeonatos en los últimos 6 años.
Como parece comprensible, son el equipo más septentrional en la historia de la máxima competición continental europea y, por razones obvias, juegan en un campo de césped artificial con calefacción subterránea para combatir la nieve. Por mor de este hecho, se suele (o se solía) decir que la gran fortaleza del Glimt cuando salía por Europa era que jugaba sus partidos de casa en una superficie poco habitual para el resto del continente, que ésta era su única fortaleza, que en esto basaban sus resultados y que, una vez salían de Noruega y jugaban en césped natural, “no le daban una patada a un bote”. Sin embargo, si no había ya suficientes ejemplos, esta edición de la Champions está echando por tierra esa teoría de una forma apabullante.
Son un equipo bastante joven (25,6 años de media), son camaleónicos a la hora de ejecutar su juego (mayor posesión en Noruega y más pressing ofensivo y transiciones rápidas en Europa) y, sobre todo, basan gran parte de su éxito en tener una mentalidad que muy pocos equipos tienen. HAN SIDO convencidos de que pueden ganar la Champions y se preparan y entrenan cada día para ello. Y, para ello, dos de sus claves principales son su entrenador, Kjetil Knutsen, y un psicólogo, adjunto al cuerpo técnico, llamado Bjorn Mannsverk. El primero, lleva 8 años al frente del equipo, (casi) desde el ascenso del equipo a la primera división noruega y, pese a haber tenido y seguir teniendo cuantiosas ofertas del fútbol inglés, sigue leal y fiel a unos principios: los de llevar al Bodo a su máximo. Y el segundo, Mannswerk, tiene una historia más que curiosa y de estas que reconcilian a uno con este mundo del fútbol tan podrido por el dinero y el negocio: expiloto de combate de las fuerzas aéreas noruegas, abandonó el ejército tras el impacto psicológico que le supuso en 2011 el bombardeo de Libia en la invasión de la OTAN y se mutó en psicólogo de alto rendimiento. Contratado por el Bodo Glimt, ha aplicado técnicas mentales de los pilotos de élite a un grupo de jugadores de fútbol: atención plena, concentración, preparación mental y trabajar la mente para saber manejar los errores que, indiscutiblemente, se acaban produciendo en el fútbol y en cualquier actividad de la vida.
No tienen dueños multimillonarios, no tienen jeques ni fondos de inversión detrás; solo MENTALIDAD, MENTALIDAD, MENTALIDAD (creer que son los mejores y que pueden ganar la Champions) y UNIÓN: es muy significativo ver como celebran muchos goles haciendo un círculo, con los brazos por encima del hombro de su compañero, formando lo que se ha dado en llamar el mítico ANILLO. Suponen un ejemplo, de paradigma de rebeldía contra el fútbol moderno, ese de millones y Superligas.
En definitiva, un equipo de culto: no solo por sus resultados, no solo por su filosofía, no solo por estar basado a 80 km del Círculo Polar Ártico, no solo por… Por todo, un equipo de culto.
NOTA del AUTOR: Escrito para @VAVEL_esp, Bodo Glimt, un equipo de culto en el Círculo Polar Ártico – VAVEL España, antes de la eliminación del Bodo Glimt a manos del Sporting de Lisboa