Tras las declaraciones de Julián Álvarez ayer, tras el Argentina – Austria de la Copa del Mundo, acerca de su deseo de abandonar el Atlético de Madrid y “cumplir su sueño”, quisiera uno plasmar varias reflexiones que le vienen a la cabeza – y aunque sea sin ningún tipo de orden -:
- Dicen que no se sentía a gusto con la forma de jugar del Atlético con Simeone y que cree que sus virtudes encajarían mejor en otro equipo, con otro tipo de juego… Lícito, muy lícito, pero ¿acaso no sabía cómo jugaba este equipo antes de venir? ¿Acaso no habló con Simeone en incontables ocasiones para que éste le explicase su idea de juego, le contase el proyecto del club y le convenciese? ¿O le prometieron unos fichajes y un cambio en la forma de jugar que, al final, no se ha dado? ¿Su “sueño” viene de hace dos años o ha tenido una revelación divina en los últimos meses? ¿Salió del City únicamente porque solo era titular cuando estaban lesionados Kevin de Bruyne y/o Haaland y siempre consideró al Atlético como club de paso?
- Dice Julián que “intenta ser honesto”. No ha sido honesto, ha sido miserable. Y ahora, con la perspectiva que da el tiempo y a la luz de los acontecimientos, se entienden muchas cosas: sus muchos silencios, su ponerse de perfil en alguna ocasión (“nunca se sabe lo que puede pasar en verano”), los devaneos del ínclito Fernado Hidalgo… Insisto, es lícito que, si él lo considera así, quiera cambiar de club porque entienda que puede progresar, encajar mejor, explotar al máximo sus condiciones futbolísticas o ganar más títulos… lo que no es “de recibo” es tensar la cuerda de esta forma y actuar con semejante falta de clase y respeto a un club que te ha tratado de forma exquisita y a una afición que pese a su bochornosa segunda temporada (al menos, en Liga), jamás ha manifestado el menor atisbo de crítica contra él. Pensaba uno, allá por el año 2012, cuando Sergio Agüero abandonó el Atlético de Madrid que “de todas las formas posibles de salir, el argentino había elegido la peor”. Pues, bien, no tengo claro si Julián Álvarez ha superado ese hito.
- Y hablando de formas… una declaración rápida, titubeante, en el momento menos adecuado, sin una sola palabra de agradecimiento ni a su actual club ni a su actual hinchada, a un club y una afición que jamás han tenido ni una mala palabra ni una sola crítica para él, pese a que motivos haya habido… Dicen algunos que Julián Álvarez es un futbolista mal aconsejado… Pudiera ser, pero eso no debería ser una excusa para cierto tipo de comportamientos.
- Incluso antes de su confirmación de ayer, parecía harto complicado que Julián volviese a jugar en el Metropolitano: habían sido demasiados comentarios, demasiados rumores, (supuestas) ofertas, reacciones del club a través de las redes sociales… todo ello había creado un caldo de cultivo que iba a hacer que la afición ya no tolerase de la misma forma sus “ausencias”.
- Pero el argumento de que el jugador ya no puede quedarse porque, en esta situación, no rendiría, sería un lastre para el equipo y bla, bla, bla… no me vale. El mundo está lleno de jugadores que dijeron que se querían marchar, que se declararon en rebeldía pero que, forzados por su contrato, hubieron de quedarse (Harry Kane, Riyad Mahrez, Philippe Coutinho o Carlos Tévez son solo algunos ejemplos); aunque todos o casi todos ellos acabasen cumpliendo su deseo tiempo más tarde – eso sí, en las condiciones fijadas por el vendedor -. Y la cuestión clave no es que se quedasen, sino que el tiempo que se quedaron rindieron a la perfección. La pregunta que cabe hacerse aquí es: ¿Porqué en todos esos casos rindieron y asumimos que, en caso de quedarse, Julián Álvarez no va a rendir y va a ser un lastre para el equipo?

- En todos los rumores que ha habido sobre renovaciones y/o aumentos de salario, ¿ha sido sincero y claro con él Miguel Ángel Gil Marín? Si no ha sido así, explicaría algunas cosas de la actitud del jugador, aunque no el fondo de la cuestión.
- Y, a partir de ahora… ¿Dejar al futbolista en la grada? Es una postura legal, por supuesto, es humana, refuerza en cierto modo tu reputación como club, te das a respetar, te posiciona frente a los demás indicando que “no vas a regalar al jugador” por mucho chantaje (encubierto o no) que haya. Pero ¿es viable? ¿es razonable desde un punto de vista económico y empresarial? Posiblemente, no.
- Tal vez, vista la situación y los precedentes, lo más prudente sea dejar marchar al futbolista. Ahora bien, máxime después de los mensajes vertidos en redes por el club, Apollo, Gil Marín o quien corresponda, debería mantenerse firme e, insisto, hacerse respetar: exigir más de 150 millones Euros (la cantidad “supuestamente ofrecida” por el Real Madrid) para clubes extranjeros y los 490 millones de Euros de su cláusula de rescisión en el caso de clubes españoles; y, caso de que salga a un club extranjero, con el compromiso firmado de que, si vuelve a España antes de 2030, deba ser pagando al Atlético la diferencia entre su cláusula actual y el precio al que finalmente se le venda. No vaya a ser que hagamos la misma que el difunto Vicente Calderón vendiendo al mexicano de cuyo nombre no quiero acordarme al América “para que no se pudiese decir que se le había vendido al maldito”. Cualquier otra postura sería quedar en ridículo como club y demostrarle al mundo del fútbol que nos pueden tomar “por el pito del sereno”. Esto ya no va (solo) de Julián; va de orgullo, honor, respeto y, como decíamos antes, de la reputación del club, va de lo que Apollo quiera que sea el club a partir de ahora, de la imagen que se quiera dar. Es la primera decisión deportiva seria que tienen que tomar los nuevos propietarios y debería ser toda una declaración de intenciones. Todo esto, suponiendo que sea Apollo quien ya mande de facto en el club porque, si sigue siendo Gil Marín, ya sabemos lo que va a pasar, lo mismo que los últimos 39 años: que entre el honor (del club) y el dinero (para su bolsillo), lo segundo es, obviamente, lo primero.
- Todo este asunto, en cierto modo, deja al Atlético en mal lugar o, tal vez, en su lugar natural por presupuesto y recursos económicos y, en consecuencia, por su capacidad para ganar títulos … un lugar que, por mucho que a algunos nos pese y nos duela, no se acerca ni de lejos al de Real Madrid, Barcelona o cualquier grande europeo “de verdad”. Y el señor de negro, con todos sus defectos, nos volverá a acercar a ese primer escalón, volverá a tener la ambición que nadie parece tener en el club, volverá crear una realidad distorsionada (para bien) … pero salvo milagro y aunque las distancias se hayan reducido notablemente en los últimos años, la realidad del Atlético es la que es.
- Y, por último y por mucho que algunos quieran agarrarse a sus pírricos 8 goles en Liga en la última campaña – en honor a la verdad y como contrapunto, también debe decirse que ha sido el máximo goleador del Atlético en una sola campaña en Champions, donde solo los verdaderamente grandes aparecen -, no hay ahora mismo, en el mundo, 3 o 4 delanteros mejores que Julián Álvarez. Y, teniendo en cuenta que Haaland y Kane son inalcanzables, uno apostaría por dos nombres: Victor Osimhen o Lautaro Martínez: ¿Qué a los dos va a costar un dineral sacarlos de Turquía y de Italia? Sí. ¿Que el Galatasaray, en el caso del nigeriano, pagó el verano pasado 75 millones de Euros por él? Correcto. ¿Qué las fechas internacionales de la CAF (Confederación Africana de Fútbol) no siempre coinciden con las europeas y se correría el riesgo de perder al jugador algunas semanas en plena competición? Pues, también. ¿Qué el argentino, en su momento – siendo mucho más joven, cuidado – ninguneó al Atlético y “jugó” con él? Todo eso es cierto… Pero no parece ofrecer el mercado muchas más soluciones “asumibles” y de nivel. De hecho, si es cierto, como dicen, que el Atlético sabía hace meses que el jugador quería irse, ya debería tener cerrado a sus sustituto; al menos, eso es lo que hubiese hecho un club con una adecuada gestión. Porque, ahora, si finalmente se vende a Julián, los demás clubes saben que hay dinero y necesidad; y esa es mala combinación.
He dicho.
P.D.1: Independientemente del Atlético de Madrid, hay que ser bastante necio para “despacharse” con estas declaraciones el día que su compañero Leo Messi se convierte en el máximo goleador histórico de las Copas del Mundo, al margen de batir varios récords más.
P.D.2: Mea culpa. Nota mental. “Jamás vuelvas a serigrafiar una camiseta con el nombre de un jugador no retirado”. Por razones que no escapan a nadie y que se ponen hoy claramente de manifiesto, siempre he tenido mucha reticencia a hacer eso y, de hecho, solo lo he hecho en dos ocasiones. Prometo que nunca más.