Da este Mundial de 2026 sus últimos coletazos -únicamente quedan por disputarse semifinales, tercer y cuarto puesto y la gran final- y da la impresión de no haber sido un Mundial brillante en juego, de no haber sido un Mundial que vaya a ser recordado por su nivel futbolístico, de no ser un Mundial con excesivas innovaciones tácticas… Sea por lo que apuntábamos aquí sobre la temporalidad de los Mundiales y el estado físico en el que llegan muchos jugadores o por otros motivos, da la impresión de ser un Mundial más marcado, por un lado, por la emoción – muchos partidos resueltos o remontados en los últimos minutos e, incluso, en prórrogas y penaltis- y, por el otro, por grandiosas exhibiciones de algunos jugadores, goleadores, principalmente.
Cierto es que los tiempos están cambiando, que las fases finales de los Mundiales acogen cada vez a un mayor número de equipos y que esto tiene dos consecuencias: por una parte, que las selecciones que llegan a las últimas rondas cada vez disputan más partidos y, por otro, que, en teoría, hay más opciones de enfrentarse a rivales más débiles. Y estas son las razones esgrimidas por algunos para justificar el impresionante número de goles anotados por los cinco máximos realizadores del campeonato – Leo Messi (8), Kylian Mbappé (8), Erling Haaland (7), Harry Kane (6) y Jude Bellingham (6) – cuando aún quedan por disputar semifinales y final. Incluso, salvo Haaland, sus cuatro compañeros de viaje en esta exclusiva lista podrán seguir incrementando sus cifras al estar Francia, Inglaterra y Alemania clasificadas para semifinales
Pero, como se suele decir, en este caso, también “el dato mata al relato”. Por una parte, en lo relativo al número de partidos jugados, cabe argumentar que, desde 1998 hasta 2022, la fase final de la Copa del Mundo de fútbol fue disputada por 32 equipos; esto significaba que, caso de llegar a la final, un jugador disputaba un máximo de siete partidos, frente a los seis que llevan disputados hasta ahora las cuatro selecciones clasificadas para semifinales. Pues bien, únicamente Ronaldo Nazario, en Corea y Japón ‘2022 y Kylian Mbappé, en Catar 2022, llegaron a esos ocho goles; el resto de los pichichis se movieron entre los cinco y los seis. Y, además, el promedio de goles por partido que actualmente ostentan en este Mundial Messi y Mbappé (1,33) es el mayor desde 1998, si salvamos el registro de Oleg Salenko en USA ‘1994 (seis en tres partidos, gracias, sobre todo, a los cinco que anotó frente a Camerún). Otro dato: es necesario remontarse hasta Inglaterra ‘1996 y México ‘1970, hace más de 50 años para encontrar una cifra superior de goles de un pichichi de un Mundial – 9, Eusebio y 10, Gerd Müller).

Y se da también la circunstancia en este Mundial de que tanto Messi (veinte) como Mbappé (diecinueve) han superado el registro de Miroslav Klose como máximo goleador de la historia de las Copas del Mundo (dieciséis). Y esto nos lleva a plantear el segundo razonamiento, el de la supuesta mayor debilidad de los rivales. Aunque es un hecho que, por ejemplo, los rivales de Argentina en este Mundial han sido relativamente “asequibles” (Argelia, Jordania y Austria, en la fase de grupos, Cabo Verde, en dieciseisavos de final, Egipto, en octavos y Suiza, en cuartos), no es menos cierto que Miroslav Klose anotó algunos de sus dieciséis goles a países como Arabia, Costa Rica, Ecuador, Australia, República de Irlanda… y Ronaldo Nazario, algunos de sus quince a Chile, China, Costa Rica, Turquía, una Marruecos mucho más débil que la de hoy en día… Es decir, tampoco parece un argumento excesivamente sólido.
Y, volviendo al razonamiento de fondo de este artículo, parece claro que, en este Mundial, muchas selecciones se están sosteniendo en base al acierto goleador de algunos de sus cracks y a jugadores que parecen romper un patrón muy generalizado: donde, debido a lo excesivamente sobrecargado de los calendarios de clubes, un buen número de jugadores han llegado al límite de su forma física e, incluso, con lesiones de mayor o menor gravedad, hay jugadores que parecen haber llegado en un momento de forma óptimo, en plenitud de condiciones. Y esto lleva a cuestionarse una inevitable maldad: ¿hay jugadores que, en temporadas de Mundial, “se reservan” durante el año en los partidos con sus clubes? Es más, ¿hay jugadores que fingen pequeñas lesiones para poder tener algunos descansos durante el año y, así, poder llegar más frescos al final de la temporada? Es cierto que la Copa del Mundo se juega cada cuatro años, no es menos cierto que, es, posiblemente, el acontecimiento más importante en la vida de un futbolista, que muchos jugadores utilizan el Mundial como “escaparate” para conseguir mejores contratos o un traspaso a un club más importante… pero no se debe olvidar que son sus clubes, y no sus selecciones, los que les pagan sus fichas durante toda la temporada. La maldad no es demostrable y nunca lo será, pero siempre quedará la sombra de la duda.
Y, por si cupiera alguna duda, en estos cuatro partidos que quedan para la conclusión de la Copa del Mundo 2026, esto parece que va a seguir siendo así y que los cuatro semifinalistas van a seguir sosteniéndose y confiando la victoria final a sus grandes estrellas, especialmente, en los casos de Argentina e Inglaterra. Ninguno de los cuatro semifinalistas ha mostrado un juego “que enamore”, cierto es, pero allá donde España no tiene ningún jugador que esté destacando de la forma que lo están haciendo los Messi, Kane, Mbappé… (tal vez y en mucha menor medida, Merino y Oyárzabal, por su oportunismo goleador) y que Francia, dado su tremendo arsenal ofensivo, no parece depender de un solo jugador, Inglaterra y Argentina parecen estar “condenadas” a confiar, casi en exclusiva, en el acierto goleador de Kane, Bellingham y Messi.

Pero, más allá de cómo y porqué hayan llegado hasta aquí los cuatro semifinalistas, quedémonos con la emoción, incertidumbre y remontadas que ha habido en este Mundial y con que estamos viendo records e hitos que pensamos que jamás llegaríamos a ver; y con los registros goleadores de un puñado de elegidos porque esto, al final, se trata de meter el balón en la portería rival.
NOTA del AUTOR: Escrito para @VAVELesp antes de la disputa de las semifinales, Mundial 2026: un torneo de jugadores más que de equipos – VAVEL España