Liam Rosenior, cesado recientemente como entrenador del Chelsea (Foto: beinsports.com)

Reflexiones tras el cese de Liam Rosenior en el Chelsea

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En uno de mis primeros artículos en mi nueva etapa en VAVEL, escribía sobre el cese de Enzo Maresca en el Chelsea el pasado 1 de enero. Ya ahí plasmaba uno una serie de reflexiones que cobran aún mucho más sentido hoy. La primera, la inmediatez de la que se ha imbuido el fútbol inglés, un fútbol tradicionalmente caracterizado por las apuestas a largo plazo de los banquillos: con Mikel Arteta y Pep Guardiola como excepciones más relevantes, la norma parece ser ahora cambiar de entrenador a poco que los resultados no se den o, incluso, dándose. El propio caso de Maresca, cesado muy pronto esta temporada cuando venia de ganar UEFA Conference League y Mundial de Clubes en la pasado o el de Arne Slot que, tras ganar de forma solvente la Premier League pasada, no ha podido deshacerse en toda esta campaña de los rumores de despido.

Y centrándonos en el Chelsea, Liam Rosenior, entrenador del Estrasburgo, fue nombrado preparador del Chelsea el pasado mes de enero, tras el cese de Maresca. Y aunque el comienzo de la etapa de Rosenior fue más o menos aceptable, un último mes calamitoso ha terminado con su etapa al frente del Chelsea: cinco derrotas consecutivas en Premier, sin marcar un solo gol (0 a 1 frente al Newcastle, 3 a 0 frente al Everton, 0 a 3 frente al City, 0 a 1 frente al United y 3 a 0 frente al Brighton) y una durísima eliminación frente al PSG, por un global de 8 a 2, en cuartos de final de Champions cavaron su tumba. Todo ello, con el añadido de que está fuera de las posiciones que dan acceso a disputar competición europea la próxima temporada y que, de hecho, la Champions parece una absoluta quimera: hasta 10 puntos le separan del quinto clasificado (Inglaterra tendría una plaza extra por coeficiente UEFA), cuando apenas quedan 4 jornadas de las plazas Champions.

La parte deportiva, un fracaso absoluto, ya ha quedado dicho. La parte organizativa o de gestión humana entre banquillo y dirección deportiva – recordemos que ciertas desavenencias parecieron estar detrás del cese de Enzo Maresca – es muy probable que haya mejorado. No era muy difícil, siendo equipos de la misma propiedad… Pero ¿de qué ha servido eso?

E incidiendo en el tema de las co-propiedades en el fútbol… Después de la salida de Abramovich, Todd Boehly, máximo ejecutivo de BlueCo, se hace con el control del Chelsea, siendo también máximo accionista del Racing Club Estrasburgo; y, por estas extrañas cosas que tienen los negocios (que no el fútbol), cuando decide despedir a Enzo Maresca, contrata como entrenador del Chelsea al del otro equipo de “su cartera”. ¿Era, técnicamente, el más adecuado? No lo sabemos, aunque no lo parecía vista su experiencia: apenas un año y medio como entrenador en Primera División en Francia, en el Racing Estrasburgo – el resto, Derby County y Hull City en 3ª y 2ª división inglesas -. Y los hechos lo han demostrado así. Pero es que, además, le firman un contrato de 6 años por el cual le van a tener que pagar una indemnización de unos 30 millones de Euros… por 4 meses de trabajo!!! Una gestión que rozaría la inconsciencia o la temeridad, por no utilizar calificativos más fuertes.

Todd Boehly, propietario del Chelsea desde 2022 (Foto: bbc.com)

Si echamos la vista unos años atrás, vemos que la llegada de BlueCo y Todd Boehly viene motivada por la “impuesta salida” de Roman Abramovich, “desposeído” del club por mor de la guerra entre Rusia y Ucrania…. Uno jamás se meterá en política, pero… lo cierto es que con el magnate ruso el Chelsea acumuló un notable número de trofeos – incluyendo dos Champions League y cinco Premier League – y desde la llegada de Todd Boehly, el club, aunque haya tocado algún metal, parece sumido en un absoluto caos, al menos, deportivamente: plantillas “infinitas”, inversiones desproporcionadas, fichajes a los que cuesta encontrar el sentido, tanto al jugador en cuestión como al precio pagado, sensación de una ausencia absoluta de proyecto, y sensación (o realidad) de quemar un entrenador detrás de otro.

Thomas Tuchel, Graham Potter, Frank Lampard, Mauricio Pochettino, Enzo Maresca, Liam Rosenior, al margen de los interinos… todos ellos nombres de reconocido prestigio en este mundo del fútbol, todos ellos en menos de 5 años.

¿Y el futuro del Chelsea? A corto, dos objetivos claros con el interino Calum McFarlane en el banquillo: la final de la FA Cup el próximo 16 de mayo frente al Manchester City (el rival es durísimo pero, a un solo partido, quien sabe) y apurar las opciones de obtener plaza en competición Europa para la campaña 2026/27; aunque, obviamente ni Europa League ni, sobre todo, Conference League, tiene el aliciente ni deportivo ni económico que la Champions. ¿Y a largo plazo? Pues, debería ser la vuelta a empezar. Mimbres tienen… muchos, sobre todo de medio campo para adelante: Cole Palmer, Enzo Fernández, Moisés Caicedo, Joao Pedro…  ¿Carencias? Puede que más, si quieren ser un aspirante a todo; sobre todo en portería y defensa que requerirían una reconstrucción (casi) absoluta. Pero, después de años de tumbos y de lo que la experiencia debería haber enseñado, esta debería ser la definitiva. Sobre todo, diseñar un proyecto coherente, identificar un entrenador alineado con el mismo y volver a la esencia del fútbol ingles donde los proyectos podían durar, al menos, 4 o 5 años, independientemente de los (primeros) resultados. La propiedad dirá…

(Importante) ítem más relacionado con lo anterior: a la hora de contratar un nuevo entrenador y acometer la renovación que necesitaría una parte de la plantilla, habría que tener en cuenta la situación económica del club. Se dice que el Chelsea presentó unas pérdidas de 300 millones Euros en el ejercicio 2024/25, récord absoluto en Inglaterra y, aunque uno no es en absoluto experto en la materia, no le sorprende mucho si tenemos en cuenta la ingente cantidad de jugadores que el Chelsea ha ido teniendo en nómina y las numerosas y multimillonarias inversiones en jugadores. Fuentes del club aseguran que el balance se estabilizará este año por mor de los ingresos del Mundial de Clubes y de la Champions League, pero si uno piensa, solamente, en el finiquito de 30 millones de Euros de Rosenior más el que se le pagara a Enzo Maresca en su momento, no lo acaba de tener claro.

NOTA del AUTOR: Escrito para @VAVEL_esp, Reflexiones tras el cese de Liam Rosenoir en el Chelsea – VAVEL España

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